6.2 Desarrollo de instrumentos para recopilar la información (Etapa 2)

Existen diversos instrumentos o técnicas que pueden emplearse para recoger la información pertinente para evaluar los efectos del diseño del curso. Su selección y diseño depende del tipo de información que se quiere recolectar. A continuación se describen algunos de ellos.


Bitácora del profesor

Se trata de un cuaderno en el que el académico registra el acontecer cotidiano en el aula. El registro deberá reflejar los aspectos subjetivos de percepción y valoración de actitudes ante las actividades llevadas a cabo en el curso. También puede incluir otros indicadores como el tiempo destinado a la realización de las actividades tanto de los alumnos como del profesor, número de alumnos atendidos, incidentes ocurridos, entre otros.

Antes de iniciar la elaboración de la bitácora es necesario que el profesor determine de forma individual, o si es posible con colegas que impartan cursos iguales o similares, los aspectos que se deben registrar para reconstruir la historia y proceso de trabajo que se ha seguido en la clase, y posteriormente realizar su análisis.

Mediante la bitácora, el profesor puede evaluar durante el curso:

El desarrollo de las estrategias, tareas o proyectos de aprendizaje: la complejidad de las tareas, los niveles de dificultad, el proceso de realización de las mismas, el andamiaje que el profesor brinda, la utilidad de la información presentada, las prácticas, etc.
El grupo: el trabajo colaborativo entre los alumnos, las motivaciones, la participación activa, el seguimiento individual requerido, los problemas suscitados.
El uso apropiado de las tecnologías de información y comunicación: para comunicarse, para obtener información, para colaborar, entre otros.
Los avances y logros en los métodos de investigación para la realización de los proyectos.
Las evaluaciones formativas, la retroalimentación dada a los alumnos, la utilidad de los instrumentos de evaluación y los resultados obtenidos, es decir, el logro de los objetivos de desempeño y sus evidencias.


La bitácora puede ser un registro con un formato o plantilla predefinida o bien, un relato abierto. Una vez que el profesor termine de trabajar con la bitácora, debe realizar su análisis. Este deberá reflejar las fortalezas y debilidades en el diseño y en su aplicación.


Cuestionario a los alumnos

El conocimiento de los intereses, motivaciones y opiniones de los alumnos constituye una fuente de información muy importante que permite al profesor comprender cómo éstos conciben y apropian su aprendizaje y la enseñanza. El cuestionario puede llevarse a cabo mediante una encuesta de opinión. Esta se integra con una serie de preguntas sobre diversos aspectos de la clase con alternativas de respuesta cerradas o abiertas. Se sugiere que la encuesta sea anónima para que los estudiantes expresen con sinceridad su opinión. Las preguntas que se formulen tienen que ser claras y sencillas. Pueden versar sobre los aspectos señalados en el apartado anterior, pero es importante adaptarlos al vocabulario que manejan habitualmente los estudiantes, evitando el uso de tecnicismos y términos especializados que resultan desconocidos por los estudiantes.

Los resultados de la aplicación de los cuestionarios pueden procesarse de forma estadística básica para hacer un análisis de forma grupal o por características de los alumnos.


Observación externa

La observación de las situaciones, conductas, actividades, comportamientos o fenómenos que suceden en el aula es una de las técnicas más utilizadas y útiles en la investigación educativa y en la formación de profesores. Ésta corre a cargo de un profesor externo, que puede ser un miembro del grupo con el que se hizo el diseño del curso. Pueden realizarse observaciones por pares.

Esta técnica permite al profesor conocer la forma como un compañero se enfrenta y resuelve las distintas situaciones o problemas en la puesta en práctica del diseño de la enseñanza y aprendizaje de los estudiantes. Por otra parte, le permite contrastar y debatir lo sucedido en clase con el colega que fungió como observador. Es recomendable que se diseñe una guía de observación con los elementos a evaluar. Además, es necesario destacar que la finalidad de la observación no es examinar el quehacer del profesor observado, sino observar el proceso de cambio en la enseñanza para contar con información que permita valorar el resultado de las actividades llevadas a cabo durante la aplicación del curso.


Trabajos de los alumnos

Para evaluar los resultados que se obtuvieron en la intervención, se pueden utilizar los trabajos presentados por los alumnos, ya sean portafolios, ensayos, pruebas de laboratorio, entre otros. Es importante acompañarlos con las evaluaciones del profesor para mostrar cómo se aplicaron los criterios de evaluación y verificar que se hizo de la misma manera para todos los estudiantes.

Analizar los resultados de los trabajos de los alumnos permitirá al profesor conocer si las tareas, proyectos o problemas presentados pudieron realizarse por los alumnos, si requieren ajustes y, finalmente, si son útiles en términos de logro del aprendizaje y como consecuencia, de desarrollo de competencias y pensamiento complejo.


Exámenes parciales y el examen final

Las pruebas de ejecución y los cuestionarios con preguntas abiertas o cerradas constituyen un buen indicador del aprendizaje de los alumnos. La aplicación a grupos numerosos presenta la ventaja de poder manipular los datos estadísticamente para extraer resultados cuantitativos, y comparables entre los estudiantes. Siempre es recomendable realizar pruebas de diagnóstico al inicio del curso, a fin de contar con elementos que permitan contrastar el aprendizaje previo con el aprendizaje desarrollado durante el curso, además de obtener información sobre las necesidades de nivelación respecto a la preparación inicial de los estudiantes. Es de suma importancia señalar que, aunque los exámenes son un indicador del impacto del diseño del curso, no deben considerarse como únicas evidencias del logro de los aprendizajes.


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